¡Ordenemos! – Génesis 001
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La creación
1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.
8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.
11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,
15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.
17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.
20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.
21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.
22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.
23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.
25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.
31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
Empecemos…
Toda la Biblia es espectacular, cada relato es cautivante, y sin duda alguna, el capítulo uno de Génesis es uno de esos capítulos de película.
Pero más allá de entrar a detallar cada aspecto (y, de hecho, siempre habrá nuevos “descubrimientos” que Dios en su momento nos susurrará y diremos: “¡wow, eso estaba ahí y yo no lo vi pese a haberlo leído más de 1000 veces!”), miremos y aprendamos de esta maravillosa secuencia.
Primero,
algo estaba y existía en plena armonía, luego, ocurre un suceso (que es otro tema muy interesante, pero no se discutirá en esta ocasión) y lleva ese “algo inicial y armonioso” al caos, al punto que parece como un terreno desolado luego de un gran conflicto bélico.
Desorden, confusión, desolación, suciedad, oscuridad, etc., y más encima, grandes masas de agua que envolvían todo esto, como cuando varios equipos de bomberos descargan toda el agua para apagar un incendio, y al final, es lodo, fango, mezclado con hollín, escombros, etc. ¡Vaya escenario!, pero es acá cuando Dios (y así lo imagino), como cuando uno se dispone a lavar una casa, se remanga sus vestidos y empieza traer orden.
Él es la Luz que alumbra la humanidad.
¡Sea la Luz!;
¿cómo pretendemos empezar a ordenar, limpiar algo si no somos capaces de ver el panorama?, ¿cómo podremos calcular lo que se necesita si no logramos dimensionar el entorno al que nos enfrentamos? Necesitamos luz para ver y sobre ello, pensar, calcular y actuar.
¿En qué situación de nuestras vidas necesitamos luz, que nuestros ojos sean abierto? Ahora, me encanta la parte que dice “…y separó Dios la luz de las tinieblas…”
¿Cómo separas ambas cosas?, ¿cómo tomas la luz a un lado y las tinieblas al otro?, esto tiene un significado más profundo, pero por el momento, me limitaré a pensarlo y verlo desde la física, y es que esto me suena a: Luz, partícula, materia. Tinieblas, antipartícula, antimateria.
Aclaro, no es una afirmación ni un dogma, pero no nos digamos mentiras, suena interesante, ¿cierto?
¡Sepárense las aguas de arriba y las de abajo, y las que están abajo, júntense y dejen ver lo seco!
Esta orden de Dios, dio lugar a los cielos, la tierra y las aguas. Esto me habla de drenar para poder ver lo que hay debajo del fango. Una vez que somos conscientes del panorama porque hay luz, debemos empezar a drenar los pantanos de nuestras vidas, empezar a separar y ubicar lo que debe ir arriba, lo que debe ir abajo (prioridades) y así poder despejar el terreno para que tengamos un fundamento sólido, firme.
Vegetación;
¿qué sería de la tierra sin la vegetación?, en algún momento podría sufrir la violencia nuevamente de las aguas, y es lo que vemos con la erosión.
Lo hemos visto en noticias, documentales, y es que donde hay buena vegetación y árboles, no es muy fácil que la tierra sea erosionada. ¿Cómo estamos fortaleciendo y protegiendo nuestro fundamento, lo estamos llenando de color, sabor y vida?
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¡Ordenemos! – Génesis 001
Lumbreras, estrellas, planetas.
Acá es donde surge la gran pregunta, si en el primer día fue la luz, ¿por qué el sol, la luna y las estrellas aparecen luego? Claramente, esta Luz del primer día no es algo, es Alguien, y sin ese Alguien, nuestras vidas carecen de sentido, de vida.
Él es la Luz que alumbra la humanidad. Ahora bien, los navegantes se guían por las estrellas, acomodan, calibran sus equipos para orientar el barco. Por los desplazamientos del sol en el cielo sabemos qué época del año es. Si ya hemos drenado el corazón de cosas malas, las hemos hecho a un lado, si tenemos un fundamento firme y lleno de vida, ahora podemos empezar a ver que cada cosa tiene su tiempo, su momento, empezamos a discernir las oportunidades.
Pero, ¡cuidado!, nada de ello tendrá sentido si el Alguien de la luz del primer día no alumbra nuestros corazones, ¡hay ciegos que con una gran visión de la vida!
Animales.
¿Qué sería del hombre sin los animales?, cuántas cosas aprendemos de los animales. Nos hacen reír, nos ayudan (sí, también nos alimentan).
¿Cuántos desarrollo de la ciencia se lo debemos a los caballos?, ¿no hablamos de caballos de fuerza en cuanto a energía?, ¿no existen los aviones inspirados en las aves?, ¿no se desarrollaron las civilizaciones con la fuerza del buey, de la mula? Ahora bien, tenemos luz, fundamento firme, nuestra vida tiene color y sabor, ahora, ¿cómo aprovecharemos los recursos y ayudas que Dios puso a nuestro lado, a nuestro servicio?
Humanidad;
finalmente, Dios crea al hombre como un reflejo suyo, a eso se refiere “…a Su imagen, conforme a Su semejanza…” Somos el reflejo de Dios, pero también se nos encomendó cuidar, administrar toda la creación, Su creación. Entonces, ¿qué estoy haciendo con Su agua (ríos, mares, lagos), Su tierra, Sus animales? Pero más dramático aún, ¿cómo estoy tratando a los otros que también son Su reflejo?
Esto es lo maravilloso, cuando permitimos que Dios ponga en orden nuestras vidas, empezamos por recibir Su Luz, que es Cristo, nos da orden, fundamento, vida, recursos, y por sobre todo, nos da identidad, nos recuerda que somos Sus hijos, somos Su reflejo.
¿QUÉ TE HABLÓ DIOS CON ESTA PUBLICACIÓN?
Nos gustaría saber qué fue eso que Dios habló a tu vida a través de esta publicación. Aquello que aprendiste o que empezaste a ver desde una perspectiva diferente… nos encata leer.te

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